En el nocturno contemporáneo no se ve lo urbano, sino el espacio público definido por medios artísticos, por el diseño. Se empieza a reconocer que puede que el diseño de espacios públicos sea el medio más represivo que existe, dentro del gran número de estrategias que hemos imaginado para desnaturalizar la ciudad. Soy consciente de que es una palabra rara, pero la ciudad ha sido desnaturalizada por un exceso de diseño. El diseño como medio de exclusión. ¿En qué situación estamos en este momento? Convivimos con la ausencia de manifiestos, con la ausencia de reflexión arquitectónica. Por lo tanto llevamos una vida ideológica que no comprendemos en absoluto. Lo que yo puedo hacer es teorizar sobre las consecuencias del sistema de mercado dominante en los últimos veinte años. Y ¿cuáles son las consecuencias de este sistema sobre la arquitectura? Porque en realidad, el mercado ha implicado un trasvase enorme del sector público hacia el sector privado y ha eliminado el zócalo sobre el que se apoyaba el arquitecto, que antes era un servidor de lo bueno y que ahora se ha convertido en un servidor de lo privado. El arquitecto ha cambiado completamente de estatus y el fenómeno actual del starchitect es una mera compensación por este cambio”.